Cada comprador, lead y DM se convierte en un contacto por sí solo, con de dónde vino, qué automatización lo trajo y todo lo que ha hecho desde entonces.

Alguien compra, reserva, se suscribe o manda un DM y ya está ahí. Nunca escribes el mismo nombre dos veces.
Nuevo, interesado, compró, recurrente, inactivo. No “propuesta” y “negociación”: esas palabras no dicen nada a quien vende una guía de 19 €.
Mueve a alguien arrastrando su tarjeta, o cambia a la tabla cuando quieras doscientas personas en una pantalla.
Cuándo llegó y desde dónde, qué compró, qué archivos descargó, en qué punto de una secuencia está, cada cita que reservó.
No solo “Instagram”. La automatización, el paso del embudo, el origen, para que repitas lo que funcionó.
Cada contacto lleva un valor y el tablero lo suma mientras arrastras, así el mes se ve antes de que ocurra.
Los contactos aparecen en cuanto alguien compra, reserva o escribe. Sin CSV, sin configuración, sin pantalla vacía el primer día.
Mueve la tarjeta cuando se mueva la relación. La etapa es lo único que mantienes a mano.
Abre la conversación, inscríbelo en una secuencia, o pregúntale al asistente quién se ha quedado callado.
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